Innovación Social: Definición, Metodologías, Roles y Ejemplos de Impacto Real

Milthon Lujan Monja

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Innovación social
Innovación social. Foto de Tim Marshall en Unsplash

La innovación social no es simplemente una expresión de buena voluntad o filantropía; representa un motor estratégico diseñado para redefinir la solución de los problemas más apremiantes de la humanidad. En un entorno global donde los modelos tradicionales muestran signos de agotamiento, esta disciplina surge como una respuesta creativa, sostenible y colaborativa para generar valor sistémico.

Actualmente, las iniciativas de innovación social se multiplican ante la necesidad de enfrentar desafíos multidimensionales. Por ello, han captado el interés creciente de formuladores de políticas, organismos internacionales, corporaciones y ciudadanos, consolidándose como una vía estratégica para mitigar brechas sociales complejas.

Instrumentos como las microfinanzas, el comercio justo y los mercados de emisiones han demostrado ser herramientas de alto impacto para el cambio social (Choi N. y S. Majumdar, 2015). No obstante, es crucial reconocer que este fenómeno trasciende el emprendimiento social; las organizaciones sin fines de lucro, el sector público y la empresa privada están liderando procesos disruptivos de gran escala (Phills et al., 2008).

Este artículo constituye una guía esencial para profundizar en la innovación social. A continuación, exploraremos su tipología, características fundamentales y casos de éxito que están transformando la realidad contemporánea.

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Puntos clave

  • Un paradigma de valor sistémico, no solo filantropía: La innovación social trasciende las «buenas intenciones» para consolidarse como un motor estratégico que genera valor sistémico.
  • La colaboración intersectorial como motor indispensable: El éxito de la innovación social contemporánea subyace en la vinculación intersectorial.
  • Del usuario pasivo al empoderamiento ciudadano: La evolución de la innovación social se mide por el nivel de involucramiento de la sociedad.
  • Metodología y escalamiento para un impacto duradero: Para que una idea se convierta en una realidad sostenible, debe seguir un proceso riguroso.
  • El factor humano: Liderazgo y optimismo realista: Más allá de las herramientas tecnológicas o financieras, la innovación social depende de las competencias humanas.

¿Qué es la innovación social? Un paradigma de cambio sistémico

La «innovación social» es un término que ha ganado una tracción extraordinaria en los últimos años, pero ¿cuál es su verdadero significado? Más allá de la teoría, su esencia se comprende mejor a través de la acción.

Imagine un ecosistema donde las comunidades colaboran para resolver desafíos críticos y donde las organizaciones convergen para generar un impacto positivo y tangible. Esta es la esencia de la innovación social: una fuerza transformadora que trasciende las fronteras convencionales entre el sector público, privado y civil.

Lejos de limitarse a una «buena intención» o a la filantropía tradicional, la innovación social actúa como un motor estratégico diseñado para redefinir la solución de los problemas más urgentes de la humanidad. En un entorno donde los modelos tradicionales a menudo resultan insuficientes, surge como una respuesta creativa, sostenible y colaborativa para generar valor sistémico.

Evolución y Definiciones Clave

Aunque su auge parece reciente, Marques et al. (2018) señalan que el concepto se ha empleado bajo diversas directrices desde la segunda mitad del siglo XIX. Hoy, instituciones globales ofrecen marcos claros para entender su alcance:

«Las innovaciones sociales son nuevas ideas que satisfacen las necesidades sociales, crean relaciones y establecen nuevas colaboraciones», destaca la Comisión Europea.

En sintonía con esta visión, Phills et al. (2008) indican que estas innovaciones pueden manifestarse como productos, servicios o modelos eficaces, pero también como principios, leyes, movimientos sociales o intervenciones que abordan necesidades insatisfechas de forma integral.

Por su parte, el Center for Social Innovation de Stanford Graduate School of Business la define como:

“El proceso de desarrollar y desplegar soluciones efectivas a problemas sociales y ambientales desafiantes y, a menudo, sistémicos en apoyo del progreso social”.

Colaboración e Intencionalidad

Un aspecto crucial que destaca Stanford es que la innovación social no es prerrogativa de ninguna organización específica. Su éxito radica en la colaboración activa entre gobiernos, empresas y el sector no lucrativo. Bajo una óptica técnica, Phills et al. (2008) redefinen el concepto como una solución novedosa, más eficiente y justa que las existentes, cuyo valor beneficia primordialmente a la sociedad en su conjunto.

Finalmente, Choi N. y S. Majumdar (2015) aportan una capa de profundidad al verla como una reconfiguración intencional de las prácticas sociales en contextos específicos, impulsada por actores que buscan responder a problemas colectivos de una manera que las prácticas establecidas ya no permiten.

En conclusión, aunque las definiciones presentan matices, todas convergen en un punto fundamental: la innovación social es la respuesta evolutiva y necesaria ante los desafíos estructurales de nuestras sociedades modernas.

¿Innovador social o emprendedor social? Entendiendo los motores del cambio

Los innovadores sociales representan la fuerza impulsora detrás de la transformación sistémica. Son individuos u organizaciones que desafían el status quo mediante el diseño de soluciones disruptivas para los problemas colectivos.

De acuerdo con Audretsch et al. (2022), el innovador social posee un potencial único para resolver los grandes desafíos globales y acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por su parte, Varga et al. (2025) estructuran las competencias esenciales de estos perfiles en tres pilares fundamentales:

  • Inteligencia Emocional y Social: Dominio de la autoconciencia, empatía, motivación y una gestión de conflictos orientada a la colaboración.
  • Capacidades Cognitivas: Pensamiento crítico, creatividad, flexibilidad y una alta sensibilidad para identificar problemas complejos.
  • Liderazgo Estratégico: Gestión eficiente de recursos humanos, manejo del tiempo y competencias digitales avanzadas.

El auge del emprendimiento social

En este contexto, los emprendimientos sociales han cobrado una relevancia crítica (Muhammad et al., 2022). La investigación de Hagedoorn et al. (2023) demuestra una correlación positiva entre la orientación a objetivos comerciales y el desempeño en innovación social.

A diferencia del innovador —que se centra en la idea—, el emprendedor social es aquel individuo que asume el riesgo de crear nuevas empresas con un propósito social intrínseco. En esta misma línea, la Comisión Europea emplea el término «empresa social» para describir organizaciones cuyo fin primordial es el impacto comunitario en lugar de la maximización de beneficios para socios, operando en el mercado con modelos de negocio innovadores.

Comparativa: Innovador vs. Emprendedor

Aunque ambos comparten la meta de generar un cambio positivo, sus enfoques y métodos de sostenibilidad difieren:

Tabla 01. Diferencias y similitudes entre el innovador y el emprendedor social.

AspectoInnovador SocialEmprendedor Social
DefiniciónGeneración de ideas o enfoques novedosos para problemas sociales.Creación y gestión de modelos de negocio con fines sociales.
EnfoquePrioriza la creatividad y la disrupción en la solución.Combina el espíritu empresarial con la sostenibilidad financiera.
ObjetivoHallar soluciones creativas a desafíos sistémicos.Abordar problemas sociales mediante modelos escalables a largo plazo.
SostenibilidadPuede depender de financiamiento externo o donaciones.Busca la autosuficiencia a través de la generación de ingresos propios.
Modelo de NegocioPuede trabajar en proyectos específicos o de corto plazo.Posee una estructura definida que equilibra rentabilidad e impacto.
ImpactoSuele enfocarse en la efectividad de la solución puntual.Aspira a un impacto escalable y duradero en el tiempo.
EjemploUn diseñador que crea un sistema de purificación de agua de bajo costo.Una empresa de productos eco-amigables que financia escuelas rurales.

Es vital reconocer que existe una intersección natural entre ambos roles; a menudo, la innovación creativa requiere del rigor empresarial para sobrevivir y escalar. No obstante, como señalan Grilo y Moreira (2022), la conexión entre estos campos aún se encuentra en una fase de despegue y búsqueda de consenso académico.

Características fundamentales de la innovación social

Identificar una verdadera innovación social requiere observar más allá de la novedad; implica reconocer un cambio en la estructura misma de la solución. De acuerdo con el marco establecido por Villa y Melo (2015), existen rasgos distintivos que permiten catalogar una iniciativa dentro de este paradigma:

  • Propuesta de Valor Disruptiva: Ofrece soluciones a problemas sociales, ambientales o culturales de forma más efectiva, eficiente y justa que los métodos convencionales.
  • Versatilidad de Formato: Puede manifestarse a través de productos, procesos, tecnologías, regulaciones o incluso movimientos sociales.
  • Origen Transversal: No pertenece a un solo nicho; surge de cualquier sector, ya sea público, privado, académico o desde la propia ciudadanía.
  • Prioridad en el Bien Común: El beneficio se orienta a la sociedad en general, prevaleciendo sobre el interés particular del desarrollador o financiador.
  • Gobernanza Horizontal: Se implementa mediante relaciones de equidad entre quien provee la solución y la comunidad que la recibe, eliminando jerarquías rígidas.

Atributos estratégicos para el impacto global

Más allá de su origen, las innovaciones sociales exitosas comparten tres pilares que garantizan su supervivencia y éxito en entornos complejos:

  • Escalabilidad: Para lograr un impacto sistémico, la solución debe ser replicable. Una innovación social efectiva es aquella capaz de implementarse con éxito en diversos contextos geográficos y sociales.
  • Empoderamiento: Fomenta un sentido de agencia y autodeterminación. Al empoderar a individuos y comunidades, la innovación social logra que estos se apropien de sus desafíos y lideren su propia transformación.
  • Adaptabilidad: En un mundo en constante evolución, estas soluciones son receptivas y flexibles. Tienen la capacidad de mutar y ajustarse para enfrentar nuevos retos sin perder su esencia.

Las dimensiones estratégicas de la innovación social

Para comprender el alcance real de una iniciativa, es fundamental analizar su estructura interna. Según la investigación de Choi N. y S. Majumdar (2015), la innovación social se manifiesta a través de tres dimensiones interconectadas que garantizan su éxito y permanencia:

  1. Dimensión de Contenido: Se centra en el propósito último de la innovación, asegurando que su objetivo primordial sea la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales y la resolución de problemáticas sociales específicas.
  2. Dimensión de Proceso: Esta faceta se enfoca en el «cómo». La innovación social no solo ofrece una solución, sino que transforma la dinámica colectiva, modificando y fortaleciendo las relaciones sociales entre los actores involucrados.
  3. Dimensión de Empoderamiento: Actúa sobre el fortalecimiento de la comunidad, incrementando su capacidad sociopolítica y facilitando un acceso equitativo a los recursos. Su meta es dotar a los beneficiarios de la agencia de las competencias necesarias para sostener el cambio.

En conjunto, estas tres dimensiones aseguran que la innovación no sea un evento aislado, sino un proceso integral de transformación social.

Impulsores de la innovación social: Los motores del cambio sistémico

De acuerdo con el Center for Social Innovation, la vinculación intersectorial constituye el cimiento de los tres mecanismos fundamentales que impulsan la innovación social contemporánea:

  1. Intercambio dinámico de ideas y valores.
  2. Transformación estratégica de roles y relaciones.
  3. Sinergia financiera: Integración de capital privado con el respaldo del sector público y la filantropía.

Desafíos institucionales y el factor humano

Más allá de los recursos, la sostenibilidad del cambio depende de factores intangibles. Yoon y Ho (2025) demuestran que, si bien el apoyo financiero es imperativo, los desafíos más persistentes radican en la naturaleza interactiva de la innovación. Esto exige el diseño de políticas que no solo aporten capital, sino que fomenten la confianza, establezcan definiciones inclusivas y desarrollen marcos robustos para la medición del impacto social.

Orquestación y redes colaborativas

Dada la magnitud de los desafíos globales, las comunidades de Innovación Social Abierta (ISA) no pueden operar de forma aislada a largo plazo. En este sentido, Barrett y Dooley (2025) concluyen que se requiere una coordinación estratégica por parte de los gobiernos o entidades comerciales. Se propone que el Estado actúe como «orquestador» de una arquitectura participativa, brindando soporte a las redes de ISA para escalar sus soluciones y evitar fallos de gobernanza, asegurando así una contribución significativa y duradera.

Finalmente, para catalizar este potencial en contextos urbanos, Parjanen y Pässilä (2025) sugieren que las políticas públicas deben priorizar la creación de redes que integren el conocimiento local. El uso de intermediarios resulta vital para facilitar la conexión efectiva entre la ciudadanía y las instituciones, permitiendo que la innovación surja desde la base de la comunidad.

Tipos de innovación social: Del enfoque de mercado a la transformación ciudadana

El impacto de una iniciativa depende directamente del papel que desempeña la comunidad en su diseño y ejecución. Amanatidou et al. (2018) proponen una clasificación tridimensional basada en el nivel de involucramiento de la sociedad:

Sociedad consultada: El usuario como beneficiario

En este nivel inicial, la innovación social se entiende como la traducción de nuevas ideas en productos, servicios o modelos de negocio con un propósito social definido.

  • Actores clave: Las empresas y corporaciones lideran la ejecución.
  • Rol de la sociedad: Los grupos sociales actúan principalmente como usuarios finales o receptores de la innovación, sin intervenir directamente en su creación.

Sociedad en asociación: El paradigma de la cocreación

Aquí, la innovación social se define como una nueva configuración de prácticas sociales orientadas a resolver problemas colectivos de forma colaborativa.

  • Actores clave: El Tercer Sector (ONGs) trabaja en una sinergia estratégica con los sectores público y privado.
  • Rol de la sociedad: La ciudadanía asume un rol activo de co-creadores y co-productores, participando en el desarrollo de las soluciones que les afectan.

Sociedad en control: Empoderamiento y cambio sistémico

Este nivel representa la forma más profunda de innovación social, definida como un cambio estructural en las relaciones de poder para satisfacer las necesidades de grupos vulnerables.

  • Actores clave: Individuos, comunidades y segmentos sociales organizados.
  • Rol de la sociedad: La innovación surge desde la base; son las comunidades quienes lideran nuevas prácticas que alteran las dinámicas sociales preexistentes, logrando una verdadera autonomía y autodeterminación.

El camino del innovador social: Procesos y metodologías para el cambio

Convertirse en un innovador social trasciende el entusiasmo; requiere un método. Para transformar una visión en una realidad sistémica, es fundamental comprender las etapas del proceso.

El modelo clásico de seis etapas

Murray et al. (2010) proponen un marco de trabajo que guía la innovación desde su génesis hasta su impacto global:

  1. Diagnóstico e inspiración: Identificar las causas raíz de los problemas, no solo sus síntomas.
  2. Generación de propuestas: Aplicar el pensamiento creativo y el diseño centrado en el usuario para idear soluciones.
  3. Prototipado y pilotos: Probar la innovación en la práctica mediante métodos experimentales rápidos.
  4. Sostenimiento: Convertir la idea en una práctica cotidiana y viable.
  5. Escalamiento y difusión: Expandir la solución mediante el crecimiento organizacional o redes de colaboración.
  6. Cambio sistémico: Lograr transformaciones profundas en los sectores público, privado y en la economía global.

Capacidad interna y formación de talento

La innovación también nace «de adentro hacia afuera». Eriksen (2025) destaca que las organizaciones deben cultivar entornos de confianza y liderazgo inclusivo. En esta línea, proyectos como DOIT (Geser et al., 2019) demuestran que es posible desarrollar estas capacidades desde la infancia, dotando a niños y jóvenes de herramientas digitales y emprendedoras. Puedes consultar su caja de herramientas.

Pilares del éxito: Estrategias transversales

Para que estas iniciativas prosperen, Fergus et al. (2025) identifican tres procesos críticos:

  • Asociaciones para la co-creación: Incluir voces tradicionalmente ignoradas para alterar las dinámicas de poder.
  • Modelos de negocio híbridos: Generar resiliencia financiera (ej. subsidiar talleres comunitarios gratuitos con servicios privados de alto costo).
  • Incidencia política: Actuar como puente para romper el «pensamiento en silos» del sector público e influir en leyes nacionales.

El ciclo de innovación 2025: Un enfoque avanzado

Bajo una óptica contemporánea, Castro-Spila et al. (2025) estructuran el ciclo en fases de alta especialización:

  1. Gobernanza: Establecer espacios de colaboración entre ciudadanos, expertos y el sector público.
  2. Exploración: Aplicar metodologías para entender cómo los problemas globales afectan el contexto local específico.
  3. Experimentación: Prototipar en contextos reales para medir la costo-efectividad antes de escalar.
  4. Estabilización: Integrar la innovación en estructuras tradicionales, superando las resistencias institucionales.
  5. Evaluación Reflexiva: Medir el impacto en la calidad de vida y el empoderamiento de forma transversal, no solo al final.
  6. Escalamiento Estratégico:
    • Hacia fuera (Scaling out): Replicar la solución en nuevos territorios.
    • Hacia arriba (Scaling up): Modificar marcos regulatorios para asegurar la permanencia a largo plazo.

La innovación social sostenible alcanza su máximo potencial cuando integra la colaboración multisectorial, el soporte tecnológico de la Industria 4.0 y entornos regulatorios adaptables (Jareh, 2025).

Innovación social en acción: Casos de éxito y proyectos globales

La teoría cobra vida a través de iniciativas que han logrado transformar realidades locales y globales. A continuación, exploramos los ejemplos más emblemáticos de innovación social clasificados por su impacto y sector.

Liderazgo en Iberoamérica: Soluciones con propósito

En nuestra región, la innovación social ha surgido como una respuesta directa a brechas estructurales:

  • Chile | Algramo: Un referente de economía circular que redefine la venta a granel en sectores vulnerables. Su modelo reduce el uso de envases desechables, logrando un triple impacto: económico, social y ambiental.
  • Colombia | Ruta N: Medellín se ha transformado mediante este ecosistema que articula ciencia, tecnología e innovación. Según Villa y Melo (2015), la Ruta N es el corazón de una política pública que utiliza la tecnología para resolver desafíos sociales históricos.
  • México | Échale: Una productora social de vivienda que ha construido más de 250,000 hogares en 28 estados, demostrando que la infraestructura comunitaria es un pilar de la dignidad social.

El modelo europeo: Institucionalización y tecnología

Europa lidera la creación de marcos regulatorios y bases de datos para escalar el impacto:

  • Alemania | FLOODLABEL: Orientada a la gestión de riesgos de inundación, esta herramienta empodera a los ciudadanos para tomar medidas preventivas. Meyer y Hartmann (2025) la destacan como una innovación que transforma la comunicación del riesgo en un comportamiento proactivo y resiliente.
  • Unión Europea: A través del programa EaSI y la base de datos ESID (Gök et al., 2022), la UE financia y documenta proyectos de alto impacto, consolidando una red de aprendizaje compartido que trasciende fronteras.

Transformación Sectorial: Salud y Alimentación

La innovación social está reconfigurando sectores críticos mediante el desarrollo de capacidades comunitarias:

  • Sector Salud: Estudios de caso en Filipinas, Malawi y Colombia demuestran que el liderazgo y la rendición de cuentas de la comunidad mejoran drásticamente el acceso a servicios básicos en áreas rurales (van Niekerk et al., 2023).
  • Sistemas Alimentarios: Según Fergus et al. (2025), la práctica se manifiesta en tres ejes:
    1. Servicios colaborativos: Centros de horticultura terapéutica que vinculan la alimentación con la salud mental.
    2. Cadenas de suministro justas: Reducción de intermediarios para apoyar la agricultura regenerativa y asegurar precios transparentes.
    3. Educación conductual: Programas como «Chef de Guardería» que integran hábitos saludables desde la primera infancia.

Iconos de Impacto Mundial

Existen modelos que han sentado las bases de lo que hoy entendemos como innovación social disruptiva:

  • Grameen Bank (Microcréditos): Fundado por el Nobel Muhammad Yunus, este modelo revolucionó las finanzas globales al brindar crédito a los sectores más empobrecidos, permitiendo a millones de personas romper el ciclo de la pobreza.
  • Respuesta a Desastres de Airbnb: Un sistema que conecta a personas desplazadas con viviendas temporales de emergencia, convirtiendo la economía colaborativa en una herramienta de auxilio humanitario.

Proyectos de innovación social: Arquitecturas para el cambio sostenible

Los proyectos de innovación social son arquitecturas estratégicas diseñadas para intervenir en desafíos sociales y ambientales mediante enfoques creativos y de alto impacto. Más que simples iniciativas, representan instrumentos de transformación orientados a generar un cambio positivo, escalable y duradero en las comunidades globales.

Fundamentalmente, estos proyectos buscan alcanzar tres metas críticas:

  1. Elevar los estándares de la calidad de vida.
  2. Reducir las brechas de desigualdad.
  3. Garantizar la sostenibilidad ambiental a largo plazo.

Rasgos distintivos de un proyecto de alto impacto

Para que una iniciativa sea considerada un proyecto de innovación social de éxito, debe reunir las siguientes dimensiones:

  • Impacto Social Medible: Su propósito central es la generación de valor público y la mejora tangible de las condiciones de vida.
  • Sinergia Colaborativa: Fomenta un ecosistema de participación donde convergen gobiernos, ONGs, empresas privadas y la ciudadanía.
  • Viabilidad y Sostenibilidad: No busca soluciones temporales; diseña modelos que aborden las causas raíz de los problemas para asegurar su permanencia.
  • Pensamiento Disruptivo: Utiliza la creatividad y la innovación tecnológica o metodológica para resolver problemas complejos que los enfoques tradicionales no han podido mitigar.

El factor humano y el liderazgo institucional

El éxito de estas prácticas no es accidental. De acuerdo con Maiurro et al. (2025), la efectividad de la innovación social reside en la participación multisectorial, donde la comunidad local actúa como el eje fundamental de la solución.

Bajo esta premisa, Varga et al. (2025) concluyen que la figura del líder institucional —ya sea desde municipios, ONGs o instituciones comunitarias— es el motor indispensable que impulsa y sostiene el cambio, actuando como el puente entre la visión estratégica y la ejecución territorial.

Conclusión: Hacia un futuro de impacto sistémico

En la actualidad, la innovación social ha dejado de ser una opción para convertirse en un imperativo estratégico frente a los complejos desafíos que enfrenta nuestra civilización. Para que este paradigma florezca, es fundamental que los gobiernos y las instituciones garanticen ecosistemas favorables que permitan a los emprendedores sociales escalar sus soluciones y maximizar su impacto.

En esencia, la innovación social se define por la intersección entre la creatividad disruptiva, la colaboración radical y un compromiso inquebrantable con el bienestar colectivo. Su mayor éxito radica en la capacidad de empoderar a individuos y comunidades, dotándoles de las herramientas necesarias para resolver los problemas más apremiantes de raíz.

Convertirse en un innovador social no es un acto fortuito; es un camino metódico que, como subrayan Varga et al. (2025), exige audacia, una profunda convicción interna y un «optimismo realista». Solo a través de esta combinación de técnica y propósito será posible transformar la realidad y construir un mundo más equitativo y resiliente.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es la innovación social y en qué se diferencia de la filantropía?

La innovación social es un motor estratégico que busca resolver problemas sistémicos (sociales, ambientales o culturales) mediante soluciones creativas y sostenibles. A diferencia de la filantropía, que suele enfocarse en la mitigación inmediata de síntomas a través de donaciones, la innovación social busca transformar las causas raíz y generar valor sistémico mediante la colaboración intersectorial.

¿Cuál es la diferencia entre un innovador social y un emprendedor social?

Aunque ambos buscan el bienestar colectivo, sus enfoques difieren:
Innovador Social: Se centra en la generación y diseño de la idea o enfoque disruptivo (ej. un nuevo sistema de purificación de agua).
Emprendedor Social: Se enfoca en la ejecución y sostenibilidad financiera de la solución a través de un modelo de negocio (ej. una empresa que vende productos ecológicos para financiar escuelas).

¿Cuáles son las etapas de un proyecto de innovación social?

El proceso se estructura generalmente en seis fases clave:
Diagnóstico: Identificación de causas raíz.
Propuesta: Generación de ideas creativas.
Prototipado: Pruebas piloto en contextos reales.
Sostenimiento: Integración de la idea en la práctica diaria.
Escalamiento: Expansión geográfica o institucional de la solución.
Cambio Sistémico: Transformación de marcos regulatorios y estructuras sociales.

¿Qué importancia tiene la colaboración intersectorial en los proyectos de innovación social?

Es el pilar del éxito contemporáneo. La innovación social requiere una «arquitectura participativa» donde el gobierno actúe como orquestador, la empresa privada aporte eficiencia y capital, y la comunidad local aporte el conocimiento situado.

¿Cómo se mide el éxito de una innovación social?

El éxito no se mide solo por la rentabilidad, sino por el impacto social e institucional.

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